miércoles, 10 de febrero de 2016

To geek or not to geek?


No tenía pensado publicar nada hoy. Pero, como en un "flash", recordé casi integramente este texto que viene de la revista Todo Pantallas, número 9, del año 1994, correspondiente al mes de Junio. Era el editorial para jóvenes. 




Estas en la facultad, en el colegio o en tu lugar de trabajo. Y has cometido la imprudencia de hablar en voz alta de tu pasión por los hobbies audiovisuales y lúdicos: anoche te quedaste hasta las tantas viendo películas, leyendo algún libro o comic, jugando ROL o machacando algún programa o videojuego que estas a punto de terminar en la PC (o en la consola, todo vale). De repente te das cuenta de que algun@ de tus compañer@s te está mirando con una sonrisa hipercínica, condescendiente y medio despectiva en la boca y dice (en voz alta para que todos puedan tener constancia de su “madurez”): “¡Ay pero que tonterías, hijo, qué infantil eres!”




No te preocupes en absoluto. Porque esa sonrisa te tiene que dar bastante pena. En primer lugar, es un símbolo de incomprensión e ignorancia: esa persona sonríe porque no tiene NI IDEA de lo divertidos y entretenidos que pueden ser nuestros pasatiempos, sin que por entregarnos a ello nos conviertan de nuevo en primates. Y como no comprende, sonríe bobamente, que es uno de los mecanismos de defensa más cómodos de este país. La mayoría de las personas, mientras crecen, adquieren un falso auto-deber de convertirse en auténticos representantes con patas del aburrimiento, la monotonía y la rutina. Y odian profundamente a todos los que son capaces de compaginar la realidad – si, rutinaria y monótona en muchas ocasiones – con la afición por una serie de pasiones que la convierten en algo mucho más divertido; y no me refiero sólo a los hobbies audiovisuales y lúdicos, sino también a los viajes, a practicar deportes, etc. Normalmente, estos “adultos” (que a veces pueden tener 18 años y a veces 50), llaman a todo esto “adquirir sentido de la responsabilidad y hacerse maduros”. Pero por favor ¿qué pretenden con eso? ¿qué los chicos y los pocos adultos que se saltan las normas del aburrimiento se vuelvan como ellos? No por disfrutar una vez a la semana con estos temas la gente joven y esos pocos adultos son menos responsables o no se enteran de los problemas de nuestra sociedad. Pero si los jóvenes pasaran de todo esto y empezaran a “reaccionar” ante todos los problemas de los adultos, ¡la que se podría armar! Somos conscientes de gran cantidad de problemas – posiblemente los seres más sensible en cada familia sean los niños, precisamente los primeros que notan cuando las cosas no van bien – o la corrupción política que nos rodea y de todos los engominados sinvergüenzas ahora que hace unos meses la misma sociedad de “adultos” nos ponía como ejemplo y que ahora denuncian… ¡Vaya ejemplos de responsabilidad y madurez! Mientras llega el día de dejar nuestros hobbies, dejen que disfrutemos en paz. ¡Vivan las películas, las aventuras, los libros, el rol y los videojuegos! 

Un juego de ROL, entretenimiento sano donde los haya, que
estimula la imaginación de los participantes y los motiva a LEER.

Les cuento además, para cerrar ya, que me ha tocado vivirlo en varios aspectos: El hecho de estudiar o haber estudiado la carrera de informática hace que uno sea categorizado de forma negativa, y también, lamentablemente, con los libros: Acá la lectura está mal vista, indistintamente de si son libros de literatura o comics, y los que leen, para la gente "madura" de acá, son “geeks” o bichos raros. ¿Cómo espera la gente surgir si prefieren permanecer en la ignorancia y etiquetar negativamente a las personas que LEEN?

Mantén la calma y sigue siendo "geek"

viernes, 5 de febrero de 2016

Libros que poseo en físico - Parte 2 (y final)

Dado que el anterior salió algo más extenso de lo que pensé, acá traigo la 2da parte de los libros que poseo en físico y algo de historia, o si se quiere, anecdotas sobre ellos.



Misterio – Terror:
Siendo un gran aficionado a este género, los que me conocen se preguntarán porque tan pocos libros de este tema. Bueno, primero, no es algo que se halle en las librerías de acá de forma cotidiana. Segundo, tenía algunos otros más, pero entre las mudanzas y los préstamos los he perdido: El horror de Dunwich, el primer libro que leí de Lovecraft, allá en 1996) y uno de Relatos de los mitos de Cthulhu, de la editorial brugera se me extraviaron en mudanzas. Frankenstein lo presté y nunca me lo devolvieron, al igual que el primer ejemplar que tuve de Drácula. Esta edición que poseo en la actualidad tiene una traducción bastante buena, sin llegar a lo magnífico del anterior. Debo decir que no tiene el relato que incluyen algunas ediciones a modo de introducción, “El Invitado de Drácula”. Agrego aquí que la primera vez que leí este libro, me lo terminé en 3 ó 4 días, pues la trama era completamente atrapante. Es uno de esos que cada año vuelvo a leer.



El otro libro que muestro acá es el de Narraciones Extraordinarias, de Edgar Allan Poe. Incluye un prólogo donde analizan algunos aspectos de los relatos. Acá están La caída de la casa de Usher, El escarabajo de Oro, El Pozo y el péndulo, El manuscrito hallado en una botella, El Corazón delator, entre otros. Todos son cuentos muy buenos con ese toque macabro de Poe que muchos escritores y lectores admiramos.

J.K Rowling.

He leído los libros principales de la saga de Harry Potter, es decir, del 1 al 7. Pero siempre fueron prestados. Por supuesto, a diferencia de aquellos que yo presté (y no me devolvieron), yo si los regresé a sus dueños. Debo decir que de todos los 7, mi favorito es El Prisionero de Azkaban, pues a lo largo de todo el libro se mantiene una atmosfera muy tensa y siniestra, asemejándose mucho más a un libro de misterio que a uno de fantasía. Hasta cerca mismo del final del libro el lector se mantiene a la expectativa, completamente en vilo, esperando el desenlace.



Como anécdota, les comento que el último de la saga lo leí completamente en inglés.

Aventuras y realismo.

¿Quién no conoce Moby Dick? Bueno, les presento la versión que poseo. Si, es ese libro amarillo, a la izquierda, gordo como una ballena (nunca mejor dicho). Podría decir que, junto con la Isla del Tesoro, es el libro que más he leído. Con este he ido en una especie de ascenso: primero leí la versión infantil, luego una juvenil (pero bastante resumida) y luego este que es la edición completa. Contiene incluso notas del traductor sobre los juegos de palabras que usaba el autor y que en muchos casos eran intraducibles, así como también las propias notas al pie que realizó Melville mientras lo escribía. Es un libro grandioso, lleno de simbolismos, pero también de descripciones enteras sobre lo que era la pesca de la ballena en el siglo XIX. Incluso hay un capítulo donde cuenta, de manera superficial, la historia del Essex, un barco de Nantucket que fue atacado y hundido por un cachalote, el cual es el tema central de la película “In the heart of the Sea”.



El de la izquierda es Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne. El único libro de este autor que poseo y uno de los mejores, aunque este tiene ciertos detalles de traducción, en realidad son bastante pasables. Por supuesto que me gustaría tener más obras de este autor, pero hoy en día, al menos acá en mi país, son inconseguibles en físico.

Arriba tenemos la novela juvenil y de ambientación realista llamada Piedra de Mar. Otro de esos libros muy queridos de mi adolescencia, escrito por el venezolano Francisco Massiani. Sobre este libro ya he hablado largo y tendido en dos publicaciones anteriores, llegando al punto de “ponerle rostro” a los protagonistas y lugares que aparecen en el libro. Acá les dejo los enlaces: Lugares de libro - Piedra de Mar y Lugares y Protagonistas de libros - Piedra de Mar.

G.R.R. Martin.

Uno de los últimos (o el último) que he comprado en físico, este es el primer libro de la saga Canción de Hielo y Fuego: Juego de Tronos, que es el que da nombre a la exitosa y muy recomendable serie de HBO. Por supuesto, aunque fue publicado en 1996, acá no se sabía nada hasta la llegada de la serie y fue gracias a eso que pude conseguirlo. Eso fue para el 2012. Me costó 260 Bs. Luego, unos meses después, vi los demás y costaban cerca de 600 Bs cada uno. Había visto un kindle en 2100 Bs. Por el precio de los 4 libros que me faltaban, podía comprar el kindle y tener así muchos más libros aparte de los de esta saga. Y fue lo que hice. El resto de la saga lo leí en el mencionado artefacto.


¿Qué decir sobre este libro? ¡¡Pues es magnífico!! Está muy bien hecho y detallado en todo sentido. A pesar de su enorme tamaño, los capítulos transcurren y cuando caes en cuanta, ya vas llegando al final. Obviamente existen muchas diferencias respecto a la serie: El duelo de Ned Stark y Jaime Lannister, por ejemplo, fue específico para la serie; y varios pasajes más que fueron cambiados y que no puedo comentar sin hacer spoilers. Sin embargo, el mejor de la saga, hasta ahora, fue el 3er libro: Tormenta de Espadas. Y el que menos me ha gustado es el 5to, pues se me hizo muy largo, repetitivo y derivativo, con capítulos que transcurrían sin que sucediera algo realmente importante en la historia, y me parece que en ese libro (Danza de Dragones), el autor abusó del recurso del “cliffhanger, dejando en la oscuridad el destino de muchos personajes. Si ya estuvieran los otros listos, no me importaría eso, pero este autor es famoso por la cantidad enorme de tiempo que tarda en completarlos. Es más, hay quien dice que no va a terminar la saga y va a “trolear” a sus lectores o que se va a morir antes de terminarlos. Pero bueno, si eso pasa, SIEMPRE TENDREMOS PARÍS... Perdón, SIEMPRE TENDREMOS LA SERIE. Se me salió lo de Casablanca.

Recomendaciones finales.
He hablado bastante sobre el kindle. Este dispositivo me ha permitido leer muchos más libros de lo que jamás había pensado. Quisiera dejar por acá algunos de los que más me han gustado y que he podido leer allí:

·         Autores y libros clásicos, pues muchos son gratuitos o fáciles de conseguir: Stevenson, Verne, Poe, entre muchos otros.
·         Los libros de H.P. Lovecraft y su círculo: Son relatos y novelas excelentes y también son gratuitos la inmensa mayoría de ellos.
·         Los libros de terror de Adam Neville. Este es un autor británico contemporáneo del cual he leído 3 libros en el kindle: El fin de los días,  Apartamento 16 y El Ritual. Este último está muy bien ambientado, en la línea de los relatos de Algernon Blackwood e incluso inicia con un epígrafe de este autor. Libros de Adam Nevill en Amazon
·         Obras de divulgación científica, especialmente las de Carl Sagan. Podría afirmar que su libro “El mundo y sus demonios” (reseñado acá), es otro de esos libros que le cambia a una persona las perspectivas, iluminándole en muchos aspectos.
·         Por supuesto, no podía cerrar este post sin recomendar los libros de mi buen amigo R.R. López:
o   Cuatro Caminos hacia el Hades, el cual es gratuito y pueden conseguirlo en el blog del autor, acá: http://historiasquenocontariaamimadre.com/descargas-gratis-relatos-libros-y-mucho-mas/
o   Historias que no contaría a mi madre: También es gratis y lo obtienen suscribiéndose a su blog: Historias que no Contaría a mi Madre.
o   Imposible pero incierto, una novela de horror co(s)mico: De ambientación lovecraftiana, viene a ser la 2da parte del anterior. Es un libro genial, con el toque de humor que caracteriza a su autor, pero esta vez en una historia más oscura y envolvente. Imposible pero incierto en Amazon. Lean las reseñas y vean. 
o   Lo poco que sé del misterio: Su último libro publicado, el cual es un trabajo de no ficción que engloba el contacto, lejano o cercano, que ha tenido el autor con algunos de los misterios más conocidos (tras los pasos de Drácula, el monstruo del Lago Ness) y que se trata de cómo puede una persona a quien le interesan estos temas abordarlos o investigarlos. En este post está mi reseña al respecto. Además, este último libro es ideal para leer en medios digitales, pues el autor deja gran cantidad de material adicional en forma de enlaces a estudios, comprobaciones de expertos, videos y fotos. ¡¡Toda una joya!! Lo poco que sé del misterio en Amazon.


miércoles, 3 de febrero de 2016

Libros que poseo en físico y algo de historia sobre ellos.

Un saludo a todos. Hoy quisiera compartirles algunos de mis tesoros. Me refiero a libros. Estos son los libros que poseo en físico. Muchos de ellos los he leído en reiteradas ocasiones a lo largo de los años, pues muchos de ellos los poseo desde hace más de 20. Ahora tengo un Kindle de Amazon, donde leo cantidad de libros que es imposible conseguir en físico o son demasiado costosos. Sí, porque hasta los costos de los libros se han disparado en mi país, mientras que el nivel cultural (y de lectura) ha descendido en picado desde hace mucho tiempo.



R.L. Stevenson
Comenzamos entonces con uno de mis autores favoritos: Robert Louis Stevenson. El primer libro de literatura que terminé fue La Isla del Tesoro, cuando contaba con 12 años. No fue exactamente esta edición que muestro acá, pero en la actualidad es el que poseo. Lo adquirí de 2da mano en 1994 y ya estaba más o menos como lo ven. 

De izquierda a derecha: Las nuevas Mil y una noches, La isla del Tesoro, de la editorial Clásicos Juveniles Altea y El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Ediciones Anaya.
Aquí podemos ver también otros dos de mis libros favoritos: El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, que es una novela de misterio-suspenso-terror, algo muy distinto de los relatos  aventureros a los cuales nos tenía acostumbrados Stevenson. Entre los temas tratados en Dr. Jekyll & Mr. Hyde se encuentran la dualidad humana, elemento que está siempre presente en muchos relatos de este autor. En esta edición (Anaya), que tiene una traducción magnífica, se incluyen también dos relatos: Olalla, que es una historia de romance gótico, ambientada en España,  con un giro argumental bastante bueno; y para cerrar, Markheim, una historia donde aparece el demonio como vigilante atento y censor de las maldades de los seres humanos. Además, al final, el libro trae un estudio sobre el autor, la época y un análisis bastante profesional sobre cada uno de los relatos. El otro libro, es Las nuevas mil y una noches, una colección de relatos cortos, de los cuales los primeros siete están interrelacionados: La historia del joven de las tartas de crema, La historia del médico y el baúl de Saratoga y La aventura de los coches de alquiler juntos conforman El Club de los Suicidas. El diamante del Rajá, es otra historia que está formado por los relatos La historia de la sombrerera, la aventura del joven eclesiástico, la casa de las persianas verdes y la aventura del príncipe Florizel y el detective. Estos dos se ambientan en Londres y París en la época victoriana (Siglo XIX). Los dos últimos, Refugio por una noche y La puerta del Señor de Malétroit, están ambientados en el siglo XV y se encuentran ambientados en París y no tienen ninguna relación entre sí. Es un libro magnífico, para leer entre libros más largos e ideal para un lector “novato” que quiera iniciarse en la literatura de una forma ligera.

Debo agregar que también he leído de este autor, en el kindle, El diablo en la botella, que es un relato excelente y bastante reflexivo sobre los deseos y el precio que conlleva verlos realizados y La Flecha Negra, que está ambientado en La Guerra de las Rosas, la guerra civil que sacudió Inglaterra en el siglo XV y que enfrentó a las casas de York y Lancaster por el trono del reino.

Acá les dejo la dedicatoria que trajo esta edición de la Isla del Tesoro:

“AL COMPRADOR INDECISO
Si las historias y canciones marineras,
tempestades y aventuras, calor y frío;
si goletas, islas y robinsones
y bucaneros y tesoros enterrados,
y todos los antiguos romances, cantados de nuevo,
exactamente igual, a la vieja usanza,
pueden gustar, como a mí me gustaban en la juventud,
a los juiciosos jóvenes de hoy:
Así sea y ¡adelante! Pero si esto no ocurre,
si los jóvenes estudiosos de hoy ya no anhelan
viajes con Kingston, Ballantyne o Cooper
por bosques y a través de las olas;
¡Así sea también! ¡Y sólo quiero yo
compartir la sepultura con mis piratas,
allí donde yacen estos y todas sus creaciones!”
Robert Louis Stevenson

Ilustración de la nave La Hispaniola, según la describen en el libro.

Distribución del barco, algunos tipos de nudos y velas con las cuales se aparejaba un barco.

Mapa de La isla del Tesoro, con las indicaciones, tal como se describe en el libro.

J.R.R. Tolkien.
Si existe alguien en esta época que no conozca la obra de Tolkien hay dos posibilidades: tiene menos de 10 años de vida o ha vivido aislado del mundo, bajo una roca o quizás en la luna. Es uno de mis autores contemporáneos favoritos, padre de la fantasía épica y creador de uno de los mundos más vastos y detallados que existen: La Tierra Media (Middle Earth). Aunque conocía la obra de Tolkien desde 1994, no fue sino hasta el 2001, con el estreno de la película El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo (una de mis favoritas de todos los tiempos, empatada en el 1er lugar con El Padrino y Starwars: El Imperio Contraataca) que pude conseguir estos libros que les presento acá. Los primeros que hallé fueron El Silmarillion y el Hobbit, los cuales leí antes del estreno de la película. Luego pude comprar los 3 que conforman la historia de la guerra del Anillo: La comunidad del Anillo, Las dos torres y El retorno del Rey. El silmarillion, para los que no lo conocen, relata la creación del mundo, llamado Arda y contiene relatos correspondientes a la primera edad, a tiempos antiquísimos antes de que existieran el Sol y la Luna. Habla de la creación de los ainur, que vienen a ser equivalentes a los ángeles, la rebelión de uno de ellos, teniendo gran paralelismo, según me cuentan, con Paraíso Perdido de John Milton, la creación de los Elfos y los Hombres y muchas de las cosas que sucedieron durante los primeros tiempos del mundo.
De izquierda a Derecha y de Arriba hacia abajo: El Silmarillion, el Hobbit, Trilogía El Señor de los Anillos y Los Hijos de Húrin.
 El de la derecha, Los Hijos de Húrin es el relato detallado de una de las historias que conforman el Silmarillion, la que trata de Turín Turambar, el personaje con más mala suerte de toda Arda. Turín es un héroe trágico, que deseaba hacer cosas bien (excepto eso de meterse a bandido), pero que por obra de una maldición que el primer Señor Oscuro Melkor (de quien Saurón era por entonces sólo un sirviente) puso sobre su padre y sobre toda su familia, siempre que intentaba algo sólo empeoraba las cosas. Incluso se cambió el nombre, a ver si la maldición lo dejaba, pero no sirvió de nada. A pesar de esto, grandes hazañas llevó a cabo y está considerado uno de los mayores héroes de Arda, volverá blandiendo su espada Anglachel cuando sea el momento de la batalla del final de los tiempos. Este libro, aunque es un tanto pesado, en el mismo estilo del Silmarillion, es bastante bueno y amplía grandemente una historia que se cuenta de forma escueta en aquel. Me gustaría que existiera uno así sobre Beren y Luthien. Por cierto, si alguna vez se da el hecho de que El Silmarillion es adaptado, no deben hacerlo en forma de película, sino en forma de serie, como sucedió con Game of Thrones. Y aunque me encantó lo que hizo Peter Jackson con la trilogía de los Anillos, este no debe acercarse, ni con garrocha a El Silmarillion.

Bueno, como este post se extendió mucho más de lo que pensaba, haré la 2da parte en otro momento, hablando de los otros libros que están en la foto inicial. Hasta entonces, amig@s. (Si sé que este es un mal uso del carácter @, pero me tomaré esa licencia)


martes, 12 de enero de 2016

Platos típicos, Edición Navideña.

Saludos y feliz año nuevo para todos. A propósito de esas pasadas fiestas (Nochebuena, Navidad, Víspera de año nuevo y año nuevo), que una vez más están tan lejanas, quisiera dejarles este post. Se trata de algunas de las típicas comidas que se preparan acá durante esta época. De paso, les cuento que acá sólo se preparan comidas así en época decembrina y en Semana Santa, aunque en esta última los platos son muy distintos.

Inicio con esta, la mesa de Navidad:


Acá podemos ver (si amplían la foto), el plato fundamental de nuestra cocina navideña: La hallaca. Consiste en un bollo de maíz amarillo, envuelto en hojas de plátano y  relleno con un guiso que cada familia hace a su modo. La afirmación de que "la mejor hallaca es la de mi mamá" viene precisamente de que en cada casa se elabora el guiso con ingredientes distintos. El guiso típico lleva carne de cerdo, grasa de tocino, alcaparras. Algunas familias le colocan gallina, pollo, carne de res o una combinación de todo eso. Además, el guiso se adereza con algunas otras cosas: aros de cebolla, aceitunas y pasas son los más comunes. Nunca dos hallacas, preparadas por diferentes familias, tendrán el mismo sabor.   


Este es el otro plato típico de la gastronomía venezolana en Navidad: El pan de jamón.


Su elaboración es mucho más estandarizada que la hallaca. Es un pan relleno de jamón ahumado, tocineta (bacón en algunos países), pasas y aceitunas. Mucha gente aprende a hacerlos caseros y quedan bastante buenos. Las panaderías de acá obtienen la mayor parte de sus ganancias en diciembre es vendiendo esta exquisitez.

Pollo al horno... ¿Qué decir de esto que no se haya dicho? Bueno, que este si se prepara en cualquier otra época del año.



Ensalada de pollo/gallina: Este también se puede preparar en cualquier época del año, pero es el acompañante normal de cualquier comida navideña o de fin de año. Lleva papas y zanahorias cocidas, perejil, cilantro, guisantes, pollo esmechado y mucha mayonesa.



Pernil al horno: Otro plato fuerte. Se cocina una pierna de cerdo al horno por varias horas, en una salsa que puede o no llevar algo de licor (cerveza o vino normalmente).


Y ahora alguno de mis favoritos: Los postres y las bebidas, aunque ellos no son exactamente típicos de navidad, con excepción del Ponche Crema. La imagen siguiente fue tomada en Noche buena. Había alfajores rellenos con dulce de leche, dulce de lechoza e higos, brownies, una salsa tártara para mojar el pan y entre las bebidas, un vino espumoso de durazno (que terminamos abriendo fue para Fin de Año), una botella de whiskey y el navideño ponche crema. En otros países este es llamado ponche de huevo. Es una bebida baja en alcohol, dulce y cremosa. Existen variantes del mismo que se hacen con café y chocolate.


Esta fue la de Fin de Año. De izquierda a derecha: Torta de pan (con pasas), que se hace con leche, pan duro, pasas y otros ingredientes que desconozco. Algunas personas le echan caramelo también, como cobertura. Torta helada en el centro, la cual hicimos con galletas María, chocolate derretido y algunas otras galletas de decorado, torta de ñame y en la parte de abajo, los imbatibles brownies o bizcochos de chocolate.


Bueno hasta acá lo dejo. Esos fueron algunas de las imágenes que tomé sobre las comidas navideñas que pude disfrutar este año. Ojalá hayan comido tan bien como nosotros.

¡¡BONUS PICS!!

Su seguro servidor.






miércoles, 9 de diciembre de 2015

Los mejores episodios de los Simpsons que no transcurren en Springfield (Parte 1).

Un saludo a todos. Hoy quisiera hablarles de una de mis series favoritas de todos los tiempos: Los Simpsons. Y es que, habiendo transcurrido mi adolescencia en los años 90, fue inevitable la influencia de esta serie. El humor, los personajes, las situaciones planteadas, todo hacía que la hora que los transmitían, normalmente entre 5 y 6 de la tarde de lunes a viernes, fuera una cita obligatoria con la TV. Todavía aun la disfruto, sea en mi PC o en canal FOX desde las 8:30 de la noche hasta las 10. Pero sólo los capítulos de temporadas viejas. Los de las nuevas temporadas no me gustan nada. Apenas son un puñado de capítulos los que considero buenos.

Prácticamente uno de los “personajes” de la serie es la ciudad donde transcurren los eventos, Springfield. Una de las cosas que me disgusta mucho de las temporadas nuevas son los numerosos cambios que le han hecho a esta ciudad entrañable, que ha mutado de forma totalmente irreconocible para aquellos que crecimos viéndola en sus comienzos. Pero precisamente, el post que planteo hoy presentará un alejamiento de esa ciudad. En cada temporada existe al menos un episodio donde Los Simpsons o algunos miembros de la familia se van fuera de la ciudad y les pasan las cosas más dispares que se pueden imaginar. Propongo nombrar, en orden cronológico, los mejores capítulos donde la acción o parte de ella se traslada fuera de Springfield, no incluyendo los especiales de Halloween. Sin más, aquí se los dejo:

Intercambio Cultural (Temporada 1, capítulo 11, llamado en España “Viva la Vendimia”, nombre original The Crepes of Wrath):

Este episodio fue calificado por IGN como el mejor de la temporada 1. Luego de causar un accidente a su padre y de colmar la paciencia del director Skinner, Bart es enviado a Francia a estudiar por 3 meses, como estudiante de intercambio. Al llegar allá es explotado por dos rufianes que lo hacen trabajar más que un burro. De hecho, es el relevo del burro usado por los campesinos, que podrá descansar ahora. Al final, Bart logra hacer que las autoridades les den su merecido y se da cuenta de que puede hablar francés. La trama secundaria involucra a un niño de intercambio que recibe la familia Simpson, el cual viene de Albania y es un espía trata de robar los secretos de la energía nuclear para enviarlos a su país. La situación de Bart en Francia, así como su regreso a Springfield son algunas de las partes más conmovedoras del capítulo.

Bart leyendo una carta de Marge


Bart regresa a Springfield


¿Dónde estás hermano mío? (Temporada 2, Capítulo 15, llamado en España “Tiene derecho a permanecer muerto”, nombre original Oh Brother, Where Art Thou?):

Homero se entera de que tiene un medio hermano y decide invitarlo a su casa. Pero este es multimillonario y exitoso y los invita a ellos a Detroit, ciudad donde reside y tiene su empresa de fabricación de autos. Homero y su hermano Herbert Powell congenian bastante bien y la familia se queda un tiempo con él en su mansión. Herbert incluso coloca a Homero al frente del diseño de un nuevo automóvil. Por supuesto, Homero siendo Homero, lo arruina todo con su visión infantil de un auto futurista y lleva a la compañía de su hermano a la quiebra. El episodio finaliza con el hermano de Homero declarándole su odio y con Lisa reflexionando sobre como “Su vida era un éxito total hasta enterarse de que también él era un Simpson."

El encuentro de Homero y su hermano Herbert


El horrible auto diseñado por Homero


Mención especial: El patriotismo de Lisa (Temporada 3, capítulo 2, llamado en España llamado La familia va a Washington, nombre original: Mr. Lisa goes to Washington)
Este episodio no es de mis favoritos, pero es bastante bueno si se consideran los de temporadas recientes. Acá la familia viaja a Washinton a un concurso de ensayos en el cual participará Lisa. Mientras Bart y Homero se aprovechan de que el viaje tiene todo pago, Lisa, recorriendo la ciudad en busca de inspiración, se da en las narices con la corrupción del diputado de Springfield y se decepciona. Su pérdida de confianza en la democracia hace que las autoridades reaccionen y el diputado es arrestado. Aunque no gana el premio, por haber cambiado su ensayo, ella recupera su confianza en el gobierno. El episodio no me gusta tanto como otros precisamente por estar ambientado en Washinton, ciudad que, tanto en series como en películas, la veo completamente apática, desganada y sin alma.

Lisa rompe su ensayo al darse cuenta de la corrupción en el gobierno


Kampo Krusty (Temporada 4, episodio 1, titulado Kampamento Krusty en España y Kamp Krusty en idioma original):

Al final del año escolar, Bart y Lisa pasarán el verano en un campamento creado por Krusty el payaso, donde todo es diversión. Por supuesto, la realidad es muy distinta. Los asistentes al campamentos son atormentados por los bravucones y explotados por el administrador, que los hace trabajar como si estuvieran en un campo de concentración nazi. Bart se mantiene con la esperanza de que Krusty  llegará al campamento algún día, pero cuando esto no sucede, se rebela y se adueña del campo, expulsando a los encargados. Krusty finalmente se apersona en el campamento y aunque al inicio es tomado como falso, los chicos se dan cuenta que es el verdadero Krusty y este, para compensarlos, los invita a Tijuana, México. Como historia secundaria, podemos ver lo bien que lo pasan Marge y Homero en su casa sin los niños, donde incluso Homero ha recuperado cabello y perdido algo de peso, cosa que se va completamente al traste cuando se da cuenta de que Bart es el líder de la revuelta en el campamento.

Los padres celebran cuando los hijos se van al campamento


Bart aferrandose a la esperanza de que Krusty llegará al campamento

Krusty llega al campamento



Bueno, hasta aquí por hoy. Luego estaré hablando sobre otros episodios que sigan esta temática.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Los Profundos, de James Wade (Capítulos 1 y 2).


Un saludo a todos. Hoy les quiero traer un relato escrito por el autor James Wade, titulado Los Profundos. Esta historia la leí por primera vez en un libro de Relatos de los Mitos de Cthulhu, volumen 3 de Brugera editorial. Me pareció uno de los más interesantes del compilatorio, porque presenta una visión diferente y al mismo tiempo cercana a estas criaturas. Sin más, acá les dejo los 2 primeros capítulos.

Los profundos
James Wade

Aún no se ha creado nada más divino que los delfines; pues, efectivamente, en otro tiempo fueron hombres, y vivían en ciudades junto a los mortales,

OPPIAN, Halieutica (año 200)

I

No había visto al doctor Frederick Wilhelm antes de entrar a trabajar en el Instituto de Estudios Zoológicos, situado en una ensenada remota de la costa de California, unos kilómetros al norte de San Simeón y Piedras Blancas, no lejos de la zona del Gran Sur; pero, naturalmente, había oído algo sobre sus estudios. Los suplementos dominicales hablaron de Wilhelm hacía unos años, lo que era natural: ¿qué tema más potencialmente sensacional podía obtener un periodista, que la idea de que el hombre compartía la tierra con otra especie más antigua, y quizá más inteligente, una especie no tenida en cuenta e incluso ignorada por la moderna ciencia, pero con la cual podría llegarse a establecer comunicación algún día?

No se trataba de un tópico gastado como el de los platillos volantes, el espiritismo o los gnomos escondidos bajo las colinas, naturalmente. El tema de Wilhelm era el delfín, ese mamífero de océano, avistado hacía siglos por los marineros supersticiosos y transformado en mitos de sirenas, y en toda clase de razas legendarias de fabulosos moradores del mar. Ahora, al parecer, las supersticiones podían no estar demasiado equivocadas.

Las pruebas preliminares habían demostrado hacía tiempo que nuestros lejanos primos oceánicos albergaban un alto grado de inteligencia pura y potencial para la comunicación, insospechada a causa de su hábitat acuático y su falta de manos u otros aparatos prensiles capaces de producir artefactos. Las investigaciones de Wilhelm no eran las primeras, pero sus especulaciones parecían ciertamente las más atrevidas, y había manifestado su preocupación en una serie de conferencias, recabando fondos tanto del gobierno como de fundaciones privadas para construir el instituto hacia el que me dirigía yo en un jeep alquilado por carreteras llenas de surcos y arena, y junto a un Pacífico verde, en una luminosa tarde de abril, hace un año.

Aunque había oído hablar de Frederick Wilhelm y de su instituto, no estaba seguro de cómo y qué sabía él de mí. En cierto sentido, era comprensible que mi campo, la percepción extrasensorial y la telepatía, pudiese relacionarse con su trabajo; pero sus cartas iniciales y sus cablegramas no habían indicado detalle alguno sobre lo que esperaba de mi colaboración. Sus mensajes, efectivamente, me habían parecido eufóricos y evasivos, limitándome a descripciones grandilocuentes sobre sus proyectos fundamentales y ayudas, además de los detalles acerca de los aspectos financieros de nuestra asociación.

Quiero admitir que la cantidad de dinero que el doctor Wilhelm me ofreció fue un poderoso factor para que yo aceptase un trabajo cuya exacta naturaleza seguía poco clara. Como coordinador de investigación de una pequeña fundación oriental dedicada a los estudios de parapsicología, dependiente del grupo de Rhine en Duke, estaba harto de presupuestos raquíticos y sueldos famélicos. La oferta de Wilhelm había llegado como una oportunidad de oro en más de un aspecto, así que no perdí mucho tiempo en hacer mis maletas y emprender viaje a la radiante California.

En realidad, el lugar donde Wilhelm llevaba a cabo los experimentos me produjo más vacilación que ningún otro de los dudosos aspectos de su oferta. Confieso que siempre he sentido antipatía hacia California, a pesar del poco tiempo que recuerdo haber estado allí. Quizá he leído demasiadas obras de mordaces autores satíricos al estilo de Waugh y Nathanael West, pero a mí siempre me ha parecido algo decadente y hasta siniestro este autoalabado paraíso del Pacífico.

Mi impresión no quedó mitigada con mi llegada por vía aérea a la arenosa y galvánica ciudad de Los Angeles, ni con el paseo por el pequeño parque de la parte baja de la ciudad donde se reúnen los homosexuales, drogadictos y fanáticos de todas clases bajo las hinchadas y retorcidas palmeras, como suelen hacer tantísimos enfermos del manicomio del doctor Caligari. Para algunos, las almenadas murallas góticas o las contracorrientes de Nueva Inglaterra representan el súmmum del horror y ruina espirituales; para mí, la iluminada y chillona depravación de Los Angeles colmaba la medida. Como observó una vez el actor Fred Allen, California es un gran lugar si uno es una naranja. Este y otros muchos pensamientos giraban en mi cabeza mientras conducía mi jeep por el abrupto camino que, como había asegurado el jovial agente que me había alquilado el coche en San Simeón, me llevaría infaliblemente al Instituto de Estudios Zoológicos.

-La carretera no conduce a ningún otro sitio -me había informado, muy amablemente-. Después de girar a la izquierda, pasado el primer puesto de jugo de naranja..., ya sabe, ese quiosco que tiene la forma de una naranja muy grande. Siga por ahí, y que no le paren los hippies ni las mareas, hasta que termine la carretera.»)

Al mirar en torno mío, un poco nervioso, pude ver a mi izquierda una especie de campamento de tiendas de un blanco descolorido, y oscuras figuras veloces junto a la ondeante franja de olas del borde de la playa. ¿Eran los hippies a los que se había referido mi guía, esos seres burlones que se reían de todo en la periferia de nuestra sociedad, denigrando y mofándose de todos los esquemas y valores de tres mil años de civilización? ¿O me había tomado el pelo, y no eran más que un montón de jóvenes de clase media pasando una tarde en la playa y disfrutando del sol, la arena y el sexo, como una tregua en el desgastador agobio de nuestra sociedad dudosamente opulenta?

Andaban estos vulgares y pueriles pensamientos dando vueltas en mi cabeza, cuando súbitamente, la borrosa carretera describió una curva cerrada por encima de un rasante y me lancé repentina y sobrecogedoramente (como en un zoom cinematográfico) hacia lo que no podía ser otra cosa que el Instituto de Estudios Zoológicos.


II

-¿Qué sabe usted realmente de los delfines, o marsopas, como se los suele llamar a veces? -me preguntó el doctor Frederick Wilhelm, con sus ojos invisibles detrás de espesos lentes que reflejaban la luz filtrada de unos globos, bajo las doradas pantallas de su afelpado despacho.
Acabábamos de sentarnos a tomar un cóctel, hábilmente preparado por el propio Wilhelm, tras una rápida visita al Instituto, guiado por su director, inmediatamente después de acoger mi llegada en jeep.

Wilhelm había estado cordial y casi obsequioso, aunque me había parecido un poco raro por su parte que me hiciese recorrer las instalaciones sin darme tiempo siquiera a dejar el equipaje en mi apartamento y refrescarme un poco después del largo viaje. Lo atribuí a la vanidad de un pionero de la ciencia que se había hecho a sí mismo y se encontraba en la última etapa de sus investigaciones.

La impresión que saqué tras la rápida visita fue superficial y un poco precipitada: los largos, bajos edificios revocados de blanco que se extendían por la línea de la costa parecían más atiborrados de equipos sonoros, luminosos, fotográficos y de grabación, así como de otros menos identificables, de lo que se necesitaría para estudiar la lista entera de pasajeros del arca de Noé, así que no digamos ya una subespecie secundaria de mamíferos marinos.

No obstante, no había nada raro en el propio Wilhelm; era un pingüino grande, arrugado y gris en forma de hombre; se movía y hablaba con el conmovedor entusiasmo del escolar que acaba de descubrir que existe una cosa que se llama ciencia. Mientras me llevaba presurosamente de laboratorio en laboratorio con la lengua fuera, me explicó:

-Mañana veremos los estanques de delfines. Josephine, mi ayudante de investigación, Josephine Gilman, está trabajando allí ahora; se reunirá más tarde con nosotros a tomar unas copas y cenar.

Como había sabido a través de la correspondencia con el doctor Wilhelm, su personal directivo (que con mi llegada totalizaba el número de tres, contándole a él también) tenía su residencia en el Instituto, mientras que la docena o así de técnicos y ayudantes de laboratorio empleados aquí tenían que hacer todos los días el viaje de ida y vuelta a San Simeón en un microbús «Volkswagen».

Mientras estaba sentado en la penumbra del despacho suntuosamente decorado, ante un martini corrosivamente tentador, oí alejarse el microbús, y comprendí que me encontraba a solas en el extenso complejo de edificios con su director y la inimaginable Josephine Gilman.

-¿Qué sabe usted realmente acerca de los delfines? -estaba diciendo Wilhelm.

-Lo que sabe un profano -contesté con franqueza, casi sin darme cuenta-. Sé que esta investigación comenzó en la década de 1950, que se dijo que el tamaño del cerebro del delfín y las adaptaciones especializadas hacían probable un alto grado de inteligencia, y que estaba dotado de un equipamiento sensorial que sugería una posibilidad de comunicación con el hombre. Que yo sepa, hasta la fecha no se ha llegado a nada concluyente, a pesar de los innumerables esfuerzos. Compré los libros del doctor Lilly sobre sus investigaciones en las Islas Vírgenes, pero todo esto ha sucedido tan de prisa que no he tenido tiempo de leerlos todos, aunque los he traído conmigo, en la maleta.

-No se moleste en leerlos -interrumpió el doctor Wilhelm, volviendo a llenar mi vaso de una coctelera de cristal con el clásico dibujo grabado de un niño cabalgando sobre un delfín-yo puedo mostrarle aquí cosas que Lilly no habría soñado jamás.

-Pero el gran misterio para mí -tuve la temeridad de manifestar-es por qué estoy aquí. ¿Acaso quiere que hipnotice a sus delfines, o que lea sus pensamientos?

-No exactamente - contestó Wilhelm-. Al menos, no en la presente etapa. Lo que realmente me propongo es que usted empiece por hipnotizar a un ser humano, para ver si esa persona puede hacerse más sensible a las pautas de pensamiento del animal.
»Hemos trabajado mucho, siguiendo las directrices de Lilly, grabando y analizando los sonidos que emiten esas bestias, tanto bajo el agua como en el aire: chasquidos, balidos, silbidos, una amplia gama de sonidos... algunos de ellos por encima del espectro sonoro audible del ser humano. Hemos registrado estos sonidos, los hemos codificado y los hemos introducido en los ordenadores, pero no nos han proporcionado ninguna pauta de lenguaje, aparte de ciertas señales muy evidentes de dolor, angustia, apareamiento... señales que emiten muchas clases de animales, pero que no podemos calificar de lenguaje real. Y aunque los delfines imitan la voz humana, a veces con sorprendente claridad, por lo general parece un parloteo vacío, sin comprensión real.
»Al mismo tiempo, sin embargo, nuestros encefalogramas muestran en los cerebros del delfín pautas de emisión eléctrica similares a las que se registran durante el habla humana, y en partes del cerebro análogas a nuestros centros de lenguaje... todo esto, sin existir vocalización de ningún género, ni subsónica ni suprasónica, ni en el medio aéreo ni en el medio acuático.
»Esto nos lleva a la teoría de que el medio básico de comunicación del delfín puede ser telepático, y a la convicción de que no podemos entrar en contacto con ellos de ningún otro modo.

Yo me sentía algo desconcertado.

-¿Cuenta usted entre su personal con un sujeto experimentado que sea telepáticamente sensible, o va a contratar a una persona así? -pregunté.

-Mucho mejor que eso -exclamó el doctor Wilhelm triunfal, dándose ligeros tirones de los lentes, con énfasis-. Tenemos a una persona sensible y familiarizada con los animales desde hace muchos meses, alguien que sabe cómo piensan, sienten y reaccionan los delfines; alguien que ha vivido con los delfines tan cerca que casi podría ser aceptada entre ellos como un delfín más.

-Se refiere a mí, señor Dorn. -En la puerta que comunicaba con el oscuro vestíbulo apareció suavemente la pequeña figura de una mujer.