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sábado, 21 de noviembre de 2020

Top 3 de películas que destruyen la corrección política.


Esto de ser “políticamente correcto” es el nuevo cáncer del entretenimiento. Ahora no se puede hacer chistes, ni alusiones porque la gente no los entiende así y se ofenden con una facilidad increíble. ¡La generación de cristal! La pandilla de los “ofendiditos”. Lo mismo va para la inclusión FORZADA, que es parte de esta nueva norma, y esto incluye gente que se ALTERA o se molesta porque hay un personaje transexual y no es interpretado por un transexual.  Pues acá les traigo 3 películas que he visto que SE CAGAN en la corrección política. Es más, me encantaría que fueran reestrenadas, sólo para ver el mundo arder.

3. South Park: Bigger, longer and uncut (1999).


Los creadores de la serie South Park siempre se han caracterizado por su irreverencia y por la forma en que critican muchas cosas. Incluso muchas veces han llegado a ser ofensivos. Admito que hace AÑOS que no veo esta serie, pero la película me impresionó favorablemente, a pesar de que la serie nunca me convenció del todo. En esta película tenemos ni más ni menos que un diablo homosexual, cuya pareja es el malvado Saddam Hussein (recuerden que esto salió antes de la muerte de Saddam y en la serie ya lo habían “matado” y se había ido al infierno), tenemos gente de COLOR que son enviados al frente a MORIR y muchas cosas más. En su tiempo fue recibida como “una obra inteligente y divertida” de la sátira política. ¿Qué dirían si fuese estrenada ahora en 2020 o 2021?




2. BORAT (2006).


Esta tiene de todo: Misoginia, machismo, homofobia, antisemitismo, incesto y muchas más cosas negativas, todas ellas encarnadas en su protagonista, Borat Sagdilyev, un personaje creado e interpretado por Sacha Baron Cohen… Se ríe de todo eso, pero también de sí misma. Se supone que Borat es un reportero o una personalidad de TV de su país (la nación de Kazajistan) y hace un viaje a Estados Unidos con la finalidad de aprender “lecciones culturales” que hagan progresar a su propio país. Ese viaje se convierte en un despropósito total cuando se encuentra con lo diferente que son las culturas y también cuando desarrolla un “CRUSH” hacia Pamela Anderson al ver por primera vez episodios de BayWatch. Roger Ebert, el famoso crítico de cine del Chicago Sun Times calificó con cuatro estrellas (sobre cuatro) al filme y expresó: "es muy agradable. Me gustó mucho Borat. Creo que es, como todo el mundo ha estado diciendo, la película más divertida en años" ¿Qué dirían los críticos actuales o los “colectivos minoritarios” aludidos en la película si se estrenara de nuevo? Twitter explotaría creo…




1.      Airplane! (1980)


Títulada en Latinoamérica “¿Donde está el piloto?” y en España como “Aterriza como puedas”, esta es una película que vi y disfruté en mi infancia. Sin embargo, muchos de los chistes no los entendí, hasta que volví a verla en 2015 (y luego hace un par de semanas de nuevo) y pude morirme de las risas con las ocurrencias que suceden. Gran parte de las risas también venían de pensar lo siguiente: “Uff, si vieran esto ahora, ¿qué diría la gente por las redes?”. En esta película tenemos chistes hacia cuestiones religiosas, orientaciones sexuales, hacia gente de color y sus modos de hablar, hacia lo negligente de muchas personas en diversos ramos (aerolíneas, controladores aéreos, etc.), chistes de índole sexual; en otras palabras, hay de todo. La trama es muy genérica: Un taxista y ex piloto de guerra, buscando recuperar a su chica, aborda un avión (dejando a su pasajero con el taxímetro encendido) y en pleno vuelo, muchos pasajeros y también los pilotos se ven intoxicados por comer pescado en la cena ofrecida en el vuelo. El taxista es el único capaz de pilotar un avión y tratar de que aterrice a salvo, para salvar así a los pasajeros, tanto a los intoxicados como a los que no lo están. Toda una serie de situaciones absurdas y transgresivas se presentan a lo largo del vuelo y harán que soltemos sonoras carcajadas, siempre que nos saquemos del cerebro la idiotez de la corrección política y tomemos todo como lo que es: Un gran chiste de hora y media de duración. Wikipedia, en su entrada en español nos dice esto: “En el año 2000, el American Film Institute catalogó a Airplane!  como la décima en su lista 100 Years... 100 Laughs de las cien películas más divertidas. Ese mismo año, los lectores de la revista Total Film la votaron como la segunda mejor comedia de todos los tiempos.”



 

Estas tres películas que nombré fueron muy aclamadas en su momento. Incluso se consideran joyas de culto (a pesar de que todas ellas fueron éxitos de taquilla, contrario a la norma que reza que las películas de culto generalmente ganan ese estatus posterior a un fracaso de taquilla). No dejo de preguntarme que sucedería si fueran reestrenadas en los cines en esta época: ¿Cuántos saldrían indignados de las funciones, si es que terminan de verlas? ¿Cuántos comenzarían a twittear en plena película sobre lo “mierda que es” porque se burla de TAL O CUAL cosa? Definitivamente, yo creo que esa es la parte que más risa me causa al volver a ver cualquiera de estas JOYAS.



domingo, 25 de marzo de 2018

La Lógica de lo absurdo: O el asombroso viaje de Hermenegilda Ósea. - Reseña

Bajo este título que representa todo un OXÍMORON - (lógica + absurdo) - se nos presenta la última novela publicada de mi amigo R.R. López, originario de Córdoba.

Sinopsis: 
Una supuesta aparición de la virgen, un preso político chino y una mujer madura de clase media. Entre ellos existe una conexión secreta que puede determinar el destino de toda la humanidad. Acompaña a Hermenegilda, su protagonista, a través de un apasionante viaje por todo el mundo en busca de la clave que descifrará el misterio. Intriga, humor, seres de otras dimensiones, fenómenos paranormales y personajes inolvidables, harán de esta una lectura apasionante que te divertirá y estremecerá.

La historia del matemático indio Srinivasa Ramanujan encierra la clave para salvar el mundo de seres que acechan más allá de las cuatro dimensiones.

Mi opinión y reseña:

Simplemente tengo que decirlo: ¡¡Otra gran obra de R.R. López!! Aquí combina su habitual sentido del humor, mucho más refinado (un poco menos guarro), aunque igual de genial y desternillante, con otros temas que trató en libros anteriores. Hay ciertas alusiones a Lovecraft (el monstruo de la niebla, con su rastro pestilente), a su libro titulado "Seres de otra dimensión" (teletransportación, seres místicos en diferentes culturas, enemigos implacables con habilidades sobrenaturales), a hechos reales (como la vida y obra del matemático indio Srinivasa Ramanujan) e incluso un cameo de cierto "pollo" en un Deus Ex Machina genial.
Como en muchos de sus libros de ficción, es fácil identificarse con los personajes, aunque este tiene un talante más oscuro en todo sentido. Las peripecias y el escepticismo inicial de Hermenegilda, luego de una serie de experiencias "raras", dan paso a una gran protagonista femenina. Todo el aspecto de los viajes de ella y sus compañeros (cada uno más extraño que el anterior) recuerda mucho a El código DaVinci (aunque sin la ostentosa pretenciosidad del malhadado Dan Brown) y quizás a otra novela similar llamada El último Catón, de la también española Matilde Anseni.
En resumidas cuentas, un libro excepcional, con capítulos cortos e intensos, narrativa no lineal (Christopher Nolan, acá puedes tener una historia genial si quieres dirigir una película de thriller-humor) que mantiene al lector en ascuas y totalmente expectante hasta su gran final.

Algunos de los personajes:

En este segmento tomo muchas de las imágenes subidas por el propio autor en su cuenta de twitter.

Hermenegilda Ósea (Herme): La protagonista de la historia, elegida por la Virgen - o la diosa, según sea el caso - para llevar a cabo una misión casi imposible. Es una mujer "viejoven", según el autor, aunque la verdad yo me la imaginé que tenía entre 35 y 40 años. En un principio está llena de dudas y vacila mucho, pero luego se arma de coraje y emprende su misión.


Srinivasa Aiyangar Ramanujan: Rafaél nos regala un paseo por la figura histórica de este matemático indio, la cual es extremadamente interesante y brinda un soporte tangible a la misión que Herme tiene que llevar a cabo.


Genaro Benavente: Es un prejubilado de la banca, que tiene el curioso (y nada agradable para él) poder de la teletransportación, así como aficiones por lo paranormal. Será clave en toda la misión de Herme. Fue el personaje con el que más me identifiqué.



Lautaro: Otro personaje querido y entrañable, Lautaro, sin saberlo posee el Don de Lenguas, es decir la capacidad de comunicarse con cualquier persona indistintamente de su lenguaje, algo que le vendrá “de perillas” al grupo.


Jinnglërflon: Con 2 años en nuestra dimensión, esta estantería nórdica se vuelve el guía espiritual (si, absurdo, pero de eso se trata el libro, ¿no?) de Herme y le encanta reírse de ella por no saber formular las preguntas correctas o adecuadas.


Li Ching-Yuen: Un sabio de más de 200 años de edad, médico y experto en artes marciales y longevidad, cuya afición es tener relaciones íntimas con jovencitas a fin de extender su ya prolongada vida. Los chistes que tiene para tratar de ligar con Herme son de antología.


Anjali: Una niña de 12 años, que fue acróbata en un circo y tiene la capacidad de ubicar gente a distancia, con apenas tener un objeto que haya pertenecido a ellos. Tiene una entrada muy curiosa y es la última en unirse al grupo, por lo que lamentablemente no da mucho tiempo de conocerla o empatizar con ella.



Durante la historia hace un cameo "cierto pollo", como dije en la reseña, que salva a nuestros protagonistas de una muerte segura. Algo que me pareció genial, pues este es otro personaje creado por el autor. 




Conclusión:

Una historia genial, para morirse de risas un rato y que involucra mucho de los otros libros y la afición por lo paranormal de su autor. Tenemos algunas de las entidades de las cuales habló en su ensayo de no ficción titulado "Lo poco que sé del misterio". ¡¡En definitiva, 5 estrellas!! Sigue así, mi amigo.

martes, 24 de mayo de 2016

Reseña de Historias que no contaría a mi madre



Hoy vengo con un remake. ¿Otra vez? ¿No tienes más ideas? Sí y sí. Pero es que la relectura de este libro, Historias que no contaría a mi madre, de R.R.  López me ha impulsado a rehacer este post. Releí el libro porque en primer lugar es bastante bueno. Y en segundo, la situación por la que está pasando mi país me recordó mucho de lo que pasa el querido y nunca bien comprendido Felio en la parte final del libro. Además, con este post le daré la misma estructura que a mis otras reseñas.

Sinopsis:

El libro consta de varios relatos cronológicos y entrelazados. Los capítulos del 1 al 3 transcurren en el lapso de unos meses, mientras que los eventos narrados en la parte final del libro, Hijos de un dios infinitesimal, tienen lugar en los últimos días de un mes de agosto particularmente caluroso.

1.      AVENTURAS BIZARRAS: Acá nos presentan a nuestro antihéroe y protagonista, Felio, diminutivo de Feliodoro. Él y su mejor amigo van a ver una película con otro compañero de clases, llamado Constantino, que resulta tener un oscuro secreto.
2.      CITA A TIENTAS: Unos meses después, específicamente en abril, Felio anda “desatao” o como dicen los españoles, “más salido que el pico de una mesa redonda”. Ramiro le concerta una cita con una chica que aparte de que está superbuena, es tremenda ninfómana y desinhibida. Pero las cosas no salen como el pobre esperaba y Felio tiene que correr por su vida, arrastrando a la chica que se encuentra al borde de un coma etílico.
3.      MISION IMPASIBLE: Felio y sus amigos son víctimas del exnovio psicópata de la chica con la que él salió antes. Y claro, no pueden quedarse con esa y tienen que buscar venganza.
4.      HIJOS DE UN DIOS INFINITESIMAL: Subdividido en 4 capítulos, Felio nos cuenta como intenta estudiar una asignatura en la que fue suspendido y tenía que presentar en el mes de septiembre. Debido al calor agobiante y a un incidente en la sala de estudio del centro cívico, se ve obligado a estudiar en casa, rodeado de vecinos escandalosos y totalmente troglodíticos, en el mejor de los casos.

Sobre el autor:

R.R. López, nació en córdoba en 1977, donde obtuvo la licenciatura en ciencias ambientales. Tras su regreso de Dresden, Alemania, donde cursó una beca de 10 meses, publicó en 2004 Historias que no contaría a mi madre con la editorial zaragozana Zócalo. Posteriormente, en 2012, se publicó esta obra en formato digital con Ediciones Publicalibro.

Actualmente reside en Sevilla, donde compatibiliza su trabajo como Técnico en Desarrollo Rural con la escritura.



Mi opinión y reseña:

Las aventuras, desventuras y ¿desmadres? de Felio y sus amigos sólo pueden recibir un calificativo correcto: ¡¡Desternillantes!! Como decimos en mi país, las cosas que les pasan son para morirse de las risas, para partirse en el suelo riendo. El autor trata temas cotidianos, muchas veces vergonzosos de una forma amena y muy entretenida, que mantiene al lector como un “pez sujeto” al anzuelo de su narrativa. Los primeros capítulos, cada uno presenta una historia independiente, con el mismo protagonista en distintas situaciones, cada una más enrevesada. Eso sí, aunque “desventurado” por las paridas y cosas que le suceden, no puede negarse que Felio tiene una gran medida de suerte que lo acompaña y se le presenta cuando ni él mismo lo espera.

Es un libro donde es fácil identificarse con los personajes, ya sea con el protagonista o con alguno de los secundarios: Todos hemos tenido amigos como Ramiro, Antoine o Makcoma. ¡Quien no los ha tenido, no ha experimentado la amistad verdadera! Muchas personas hemos pasado por situaciones como las relatadas en el libro, para bien o para mal, saliendo de ellas de forma airosa y otras no tanto. ¿Cuántas citas a ciegas han salido bien alguna vez en el mundo? Creo que se podrían contar con los dedos de una mano. Y eso es sólo una de las vivencias a las que nos lleva R.R. López. ¿Cuántos no hemos estado a punto de sufrir un colapso nervioso por exámenes y otras obligaciones académicas? En este aspecto giran los últimos capítulos, que si son dependientes uno de otro. Por cosas como esta es que afirmo que los personajes son entrañables y es fácil sentir empatía por ellos.

Algunas citas del libro:

“Mientras Constantino hablaba con el profesor, vimos que la mirada del 'pitufo' se enfocaba sobre cierta parte del rostro de Constantino, concretamente en su fosa nasal izquierda. Y ahí estaba, el moco más grande que había visto yo en mi vida. Era como un queso de bola pero en verde, una masa viscosa y gelatinosa que pendía entre los pelos de su nariz. A aquella cosa sólo le faltaba hablarme, debía ser un ente con vida propia. ¡Seguro! Pero lo peor era que nuestra mirada se cruzó con la del pitufo, y éste comenzó a ruborizarse de manera similar a como asciende el mercurio en un termómetro.”


“Del susto me caí dentro de la bañera.
 —¡Ostia, Ostia, Ostia! —gritó Ramiro dando saltitos nerviosos.
 —¡¡Que nos comeee!!
Yo traté de incorporarme como pude, pataleando con las rodillas a la altura de los hombros.
 —¡Busca en el Romi! ¡Busca en el Romi!
 —¿Qué quieres, que lo maquille?
 —¡¡¡GRRRRR!!! —La criatura comenzó a mover el brazo a ciegas tratando de cogernos. Logré sentarme otra vez al borde de la bañera.
 —¿No tienes nada de plata, ni siquiera la Cruz de Caravaca? —pregunté mientras enarbolaba un bote de champú "la Toja" para golpear el monstruoso brazo.
 —¡Pero si yo soy satánico! —me contestó Ramiro mientras apartaba a manotazos medicinas y botes de espuma buscando algo que nos sirviera en aquella situación.
 —¡Coño, qué tío más raro, tiene una botella de anís en el botiquín!
 —¡Haz algo! —grité mientras esquivaba un zarpazo que desgarró mi camisa de cuadros.
 —¡Como no haga un cóctel Molotov con anís del mono! —en ese momento la criatura sacó el brazo de la raja.
Se hizo el silencio, comenzamos a oír una fuerte respiración detrás de la puerta, y un rascar de garras contra la madera. El miedo nos tenía paralizados, y estaba a punto de hacerme estallar el corazón; sentía sus latidos en mi garganta acompasados con las palpitaciones de las sienes.”

Del capítulo 1, Aventuras Bizarras.

Resumiendo, que estaba “ mu cachondo”, que diría un castizo. Estaba todo el día dando la tabarra a Ramiro, que si qué cachondo estoy, que si no encontraba a una hembra que “me hiciera tilín”, que si me han echado, no me quieren, pobrecito que va a hacer, busca a alguien que le cuide y le sepa comprender... todas esas gaitas. Y es que, cuando me pongo existencialista, me pongo existencialista. Estaba insoportable. Estaba en el plan de “yo no te pido que me ayudes pero... ¡Por tus muertos haz algo!”.

“—¡Yo te mato!— exclamé de puro nerviosismo.— ¿Qué hago yo ahora? ¿Cómo voy a quedar con una tía que ni siquiera he visto?
—En eso te equivocas— dijo Ramiro —¡Tachán!
Del bolsillo de su pantalón sacó una foto y me la enseñó. Era de una chavalita que llevaba una minifalda, unas medias de red y botas hasta las rodillas. Era mona, pero lo que atrajo mi atención fue aquel objeto inverosímil, aquel destello de elegancia. !Aquella tipa llevaba puesto un delantal con un tremendo dildo! Al momento caí cautivado, debía conocerla, debía hacerla mía, una mujer que posara para una foto con una prenda que llevaba incorporado consolador de tamañas dimensiones debía estar completamente libre de inhibiciones. Ya sólo faltaba un detalle para que fuera la mujer de mi vida. Miré a Ramiro con aire suplicante.
—Sí, tiene piso —aseveró.
No lo podía creer, la agitación que sentía se incrementó por mil, me pareció oír repicar mil campanas en mi interior.”
Del capítulo 2: Cita a tientas.

“Los engranajes de “la máquina” no tardaron en comenzar a funcionar. Recabando información, gracias a Santiaga, la fémina de Antoine que, según palabras de este último, era “la alcaldesa de Córdoba”, porque conocía a más gente que el hombre que ostentaba el susodicho cargo, pudimos averiguar que ambos elementos, el Cabezudo y su amigo el informático, eran dos enchufados de las Nuevas Generaciones del PP, y andaban vacilando por ahí de que se les había encargado llevar el tema del sonido en un mitin para la juventud que el mismísimo José María Aznar tenía previsto oficiar en el pabellón deportivo Vistalegre, el más grande de la ciudad. Una vez nutrida con toda esa información, mi maquiavélica e hiperactiva mente comenzó a urdir un “satánico plan”.
¡Se iban a cagar!
Estaba ya frente a la puerta de mi casa y mi cerebro había terminado de ultimar los detalles finales. Mientras giraba las llaves de la puerta, reí como el sempiterno profesor Moriarti (el de la serie de dibujos, que tenía más gracia). Con otro enigmático “Ja, je, ji, jo, ju” terminé mi almuerzo ante el estupor e intriga de mis parentales, y tras mediar un simple «nada» a su «¿qué te pasa?», comencé a teclear números de teléfono para reunir a la troupe.
Tan sólo faltaba la sintonía del “equipo A”.
Del capítulo 3: Mision Impasible.

“Porque, ya fuera en el almuerzo o en la cena, en invierno o en verano, en casa o de excursión, su dieta se basaba en el cocido, salvo en fiestas y ocasiones especiales en que Palmira elaboraba algún otro denso platillo.
Un cocido que recordaba, dicho sea de paso, a la sopa de ojos de "El Templo Maldito" y que habría hecho vomitar al mismísimo Indiana Jones. Cada vez que mis padres les hacían un favor, o en las raras y contadas ocasiones en que me quedaba solo, ella nos obsequiaba , cual avión de ayuda humanitaria, con perolones de aquel asqueroso mejunje, que a continuación describiré para deleite del lector. Aquella señora preparaba un potaje de habichuelas tan denso que había que taladrar los tres dedos de grasa que tenía en superficie con un berbiquí y sorber el caldo con una pajita si éstas no se atascaba con unas enormes fabes del tamaño de un mechero o unos garbanzos duros como una nuez. Para colmo de males, sólo tenía un aliño para sus comidas, el aliño de los pinchitos, que venden ya preparado, porque a su Arturo le gustaba mucho.”
“Cuando mi madre abrió la puerta frente a ella se materializó Palmira con una vaporosa olla que contenía una sustancia verde plagada de burbujas.
—Toma, Ernesta, ¡esto es la sensia! —anunció aquella terrorista culinaria, tendiéndole la olla a mi madre.
—¡Oh, potaje de berzas con acelgas y colas de pescada! —comentó mi madre con un forzado gesto de alegría, a la vez que yo añadí mentalmente: "con sabor a caracoles".
—Seguro que Felio se chupará los dedos —con esta afirmación trataba de reforzar la ilusión de suculencia.
Antes hubiera chupado la batería de un coche que probar aquella suerte de arma bacteriológica. ¡Por el amor de Dios, ya nadie cocinaba berzas! La próxima vez, ¿qué traería, tortilla de ortigas o algarrobas molidas aderezadas con kétchup, que seguramente también tendrían aquel aborrecible regustillo a pinchitos con caracoles?”

“—¿Y que hago yo ahora con esto? —se preguntó mi madre en voz baja, "pa por si las moscas" gordas y con noventa kilos de peso.
—Como te pille Greenpeace tirando eso por el fregadero te pueden meter un buen puro —advertí yo.
—¡Quita, quita! ¡Si cada vez que lo tiro le come el brillo al aluminio y se atascan las tuberías! A ver si la perra lo quiere.
—¡Mamá —exclamé indignado —, si quieres matarla hay formas más piadosas!”

De Hijos de un dios infinitesimal.
Conclusión:
Un libro excelente y genial,  narrado de forma humorística, recomendable para ADULTOS de todas las edades que no se escandalicen, grandioso para evadirse un poco de las ocupaciones y preocupaciones cotidianas. Por esta razón precisamente lo releí en estos días. En su blog, el autor hace una pregunta: ¿Cuánto tiempo hace que no te diviertes con un libro? Hacía mucho tiempo que no ponía mis ojos en una historia tan divertida e hilarante. El único capaz de superarlo es su segunda parte, el cual también reseñé en su momento, Imposible peroIncierto.  Indistintamente de los años que tengas, al leerlo, habrás pasado el tiempo en una gran compañía. ¡Espero que pronto pueda volver a saber de estos personajes (el escuadrón “Mete-la-pata”) y sus desmadres!

Algunas imágenes:
Me tomé la libertad de agregar algunas imágenes sobre como me imagino a alguno de los personajes. Espero que les gusten.

Ramiro, el mejor amigo de Felio.

¿Qué cómo es Ramiro? Bueno, pues Ramiro es... cómo lo diría yo; mezcla a un "New kid on the block "con el agujero del zarcillo infectado con un "dios del metal ", y con un oso amoroso y ¡Voila!, ahí tienes a Ramiro. Pequeño, delgado, de rostro aniñado, con unos deslumbrantes ojos verdes, vestido de perpetuo negro y con una camiseta heavy impertérrita pegada al pecho, ¡Ah! ¡Se me olvidaba! Y el sempiterno zarcillo infectado en la oreja derecha.

Constantino:

La alucinógena escena que vimos casi me hizo caer de nuevo dentro de la bañera, porque allí frente a nosotros, había una criatura humanoide, peluda, con unos dientes terroríficos y unas garras grandes como navajas tratando de partirnos en dos. Y su rostro... Su rostro sí que era horroroso; los rizos rubios, tupidos e ingobernables de Constantino se habían extendido por todo su cuerpo. Su morro estaba coronado por una negra nariz redonda y húmeda como la de un peluche, y dos grandes y peludas orejas colgaban lacias a ambos lados de la cara.
—¡Coooño, qué feo! —exclamó Ramiro con los ojos desorbitados.
Aquella criatura tenía razones para tener tanta mala leche, porque era más feo que el Fary con rubeola ¡¡¡Estábamos siendo atacados por un hombre caniche!!!

El temible LOMPA:


Y el causante de este milagro de la física moderna no era otro que Lombardo Pajar, profesor de Física completa, o lo que es lo mismo, de Satanismo y tortura seglar. Él era Satán hecho carne (más bien hecho grasa). Su tupido bigote, que hacía parecer que un gato romano se había acostado en su labio superior, constituía la principal pesadilla de los estudiantes de nuestra carrera. Ese bigote de bordes amarillentos y pelos canosos, ese bigote que ocultaba miles de secretos y alguna habichuela de un potaje pretérito. Y esa cara de morsa maligna a la que le hubieran extirpado los colmillos, con sus cachetes rollizos y sus ojos pequeños ocultos tras aquellas gafas que parecían estar hurgando en los más profundos recovecos de tu alma.

—¡Se van a “cagá ejtos”! ¡EJEM! “Vi” a “entrá” por arriba pa “pillarloj cagando” ¡EJEM!— una calada al puro —¡“Fijo “quer” ”peloj” y “er shiquitín” “ejtán” poniendo argo en la “pisarra”! ¡EJEM! —¿El pelos? ¿El chiquitín? ¡Oh dios, nos tenía fichados! ¡Si nos pillaba en pleno “escaqueo” sería la hecatombe!

 La cita a ciegas de Felio, Espa.

Aquella tía estaba tremenda. Su cuerpo era perfecto. Sus vertiginosas curvas recordaban a las de la famosa felatriz Savanah. En sus pechos cabría silicona como para sellar todas las ventanas del Empire State Building, pero aquello no era artificial, era magro jamonero del bueno. Llevaba una falda tan corta que si te agachabas podías comprobar su DNI. Sólo faltaba el delantal con el dildo, y me habría meado allí mismo.

El Guanan:

La había cagado. Mi mirada comenzó a ascender para corroborarlo; pantalones de pinzas negros, primera dilatación de esfínter, camisa de seda negra con chorreras y más cadenas que M.A. Barracus, segunda dilatación de esfínter. Moreno “water resitant” y melena a lo Raimundo Amador, premio gordo y sudores fríos. El esfuerzo por contener la diarrea fue titánico. Me había ido a topar con un gángster del cerro, y nada menos que con “Guanán”, gitano de pro donde los haya, fan de Camela y marginado de oficio. Para que se note que no es cuestión de raza, los tres matones que le acompañaban, a pesar de tener también cierta textura en su piel a lo “water resistant”, eran payos, pero con la misma cara de filántropos que su cabecilla. Numerosísimas historias de muerte y destrucción rodeaban al Guanán (de nombre Juan Antonio Cortés Plantón), pero en esos momentos no me venía ninguna a la cabeza. Tan solo me venía cierta plegaria que por primera vez tomó significado para mí:
Dios te salve María....
—¡ Cooño, que botas tan feas!— actuación Nobel de mi acompañante.
Llena eres de gracia...
—¡Yo lo que me cago es en tus “mulass” so “putal”! ¡Ahora sí que “sos rajol”!
Palmira, una de las vecinas de Felio.

Palmira, con sus redondeados noventa kilos de peso, repartidos en tres grandes mollas (sin contar su cabeza y su papada) que dividían sus 1'63 centímetros como si de tres paralelos se tratase. Sus gafas de montura de pasta veteada por colores marrones en dos tonos, ocultaban unos ojos pequeños y astutos, que se incluían en una tez morena enmarcada por una esfera de pelo negro y rizado.

EDIT:

Por acá coloco algunos de los que faltaron

El "ramiromóvil": Es importante porque en dicho auto sucede una persecución en el capítulo 3.

Al poco vi aparecer el "Ramiromóvil", un R-5 con el lateral izquierdo abollado cuya potencia de motor sería equiparable a la del coche de los Picapiedra, y que Ramiro compartía a tiempo parcial con su hermano mayor (de ahí lo del bollo )


Makcoma o Manolo: Esto es años después. Je je je. 

Makcoma, que en realidad se llamaba Manolo pero le decíamos así por cierto trance metabólico con denominación de signo ortográfico que tuvo, y que era como yo del club de los célibes forzosos, llamado por otros “de los alérgicos a las roscas”, había tenido sus asuntillos con cierta ex novia ninfómana (el muy traidor).

Antoine, el campéon:

—¡Qué anodino, campeón! —exclamó Antoine como recompensa a su sosa gracieta.
¿Que cómo es Antoine? Desde luego, si cada uno importante que aparece en la historia me vais a hacer lo mismo...
Nada, a éste no os lo describo, que si no esto se va a alargar mucho.
¡Bueeeno, venga! Es que si no llora el pobrecito mío.
Pues Antoine es como Carlitos Sheen, pero con los rasgos más afilados y las orejas más... desarrolladas.
¿Qué no sabéis quién es Carlitos Sheen? ¡Pues vaya lectores que tengo! (¡Uy!, se me ha escapado, I'm sorry). ¡Sí, coño, Carlitos Sheen, el de "Hot Shots", el hijo "del de" "Apocalipsis Nau"! (¡qué inglés más fino!).